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Cuatro mitos zombies alrededor del planeta

La aparición del fenómeno zombie, ya fuera con las películas de George A. Romero o con su segunda juventud gracias a 28 Días Después o The Walking Dead ha forjado una imagen muy concreta del no muerto: tiene apetito por la carne humana, acostumbra a resucitar una vez muerto convertido en un ser despojado de cualquier voluntad y sólo tiene una idea en la cabeza: alimentarse de carne. Si es humana, mejor. Pero las tradiciones culturales de las diferentes regiones del planeta han forjado diferentes imágenes de los zombies. Aquí van cuatro modelos que no se parecen en exceso al estereotipo que tenemos en mente.

Zombie Draugr

Un Draugr representado en The Elder Scrolls V: Skyrim.

  • Draugr. Es una criatura de la mitología nórdica así que podríamos definirlo como el vikingo zombie. Tiene una fuerza sobrehumana, puede aumentar su tamaño, cambiar de forma, controlar el tiempo y ver el futuro. Su aparición se da en casos de personas que han sido malvadas y avariciosas en vida y puede infectar a otras personas, como si de un zombie se tratara. ¿Cuál es su objetivo en esta segunda vida? Aterrorizar a los humanos y salvaguardar las riquezas que acumularon en vida.
  • Lang Suir. De origen malayo, se trata del fantasma de una mujer que ha muerto durante un parto y su aspecto no es muy agraciado ya que viene de serie con ojos rojos y garras. Les gusta perseguir a otras mujeres embarazadas provocando abortos o matándolas. Pero hay un truco para lograr que vuelvan a su forma humana: poner su pelo en el agujero que tienen en la nuca y que utilizan para alimentarse.
  • Pontianak. Otro mito de origen malayo, en esta ocasión se trata del fantasma de una mujer que ha muerto durante el embarazo. Su víctima suele ser masculina y no se anda con chiquitas ya que les gusta destriparlas para comerse sus entrañas. ¿De qué nos suena esta técnica?
  • Jiangshi. Venido de China, acostumbra a caminar con los brazos estirados y se alimenta de los vivos durante el día para absorber sus fuerzas. Se puede formar tomando el cuerpo, y absorbiendo la energía, de alguien que se haya suicidado, al que hayan enterrado vivo o que se haya reanimado utilizando artes oscuras. Y aunque su aspecto puede ser más cercano al de un zombie, la tradición occidental ha preferido imaginarlo como un vampiro. ¿Por qué? Quizá tenga que ver con su animadversión a los espejos y a los objetos hechos de madera.
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Jaume Esteve

Jaume Esteve

Coordinador de Contenidos de Zombeach, madridista y comeorejas profesional.