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Todo lo que quieres saber de zombies e infectados

Uno de los eternos debates planteados en el universo de los muertos vivientes, donde a menudo surgen ciertas confusiones, es el de conocer qué diferencias existen realmente entre un zombie y un infectado. En este artículo de Zombeach trataremos de dar respuestas y arrojar algunas luces sobre el asunto.

José Manuel Serrano Cueto, experto en la materia de zombies y escritor de libros temáticos como Zombie Evolution u Horrormanía, nos avisa desde el principio de que en el tema de los zombies nada sería igual sin George A. Romero: “En realidad hay un zombie anterior a Romero y otro posterior, que él crea y que es puramente cinematográfico. El primero, de pelis como La Legión de los hombres sin alma, es la persona esclavizada mediante un ritual vudú, y a la que se despoja de la voluntad”. Es por eso, según Serrano Cueto, que “Romero crea el muerto viviente, o sea, un cadáver que vuelve a la vida con el único instinto de comer carne humana. Este es el zombie antropófago”.

Hecha esta importante acotación sobre la escisión dentro de la propia figura del zombie, nos queda detallar el alejamiento del concepto del mismo con el de un infectado.

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En realidad todo parte del concepto de la “vida”. Si simplificamos todo mucho diremos que el infectado está vivo y el zombie muerto. Es decir, mientras el zombie es un cuerpo sin vida, ya cadáver, que ha resucitado, el infectado es un ser humano con vida.

Retomando una frase de Serrano Cueto en Zombie Evolution, con los infectados “estamos ante seres humanos que no han muerto, sino sufrido una especie de mutación a causa de algún tipo de infección”.

Pero el infectado,  aunque no ha fallecido puede presentar movimientos erráticos y parecidos al del zombie y éste último puede ser incluso algo veloz en algunos momentos, por eso a menudo se mezclan o confunden los términos. Una cosa importante es que el zombie, al haber sido ya cadáver, solo puede ser destruido si se dispara a su cerebro o se le aplasta porque es lo único que lo mantiene con impulsos, mientras que al infectado se le puede matar disparándole a cualquier órgano vital (corazón, hígado, etc). Este detalle hace que los infectados sean, aparentemente, mucho más vulnerables. Por el contrario, también suelen ser más veloces y muestran gran agilidad en general.

En el caso de los zombies, buscan sí o sí alimentarse de carne humana. El infectado no siempre tiene la misma motivación, llega a ser incluso desconocida en muchas ocasiones. Decíamos que los zombies son cadáveres. Son capaces de volver a la vida gracias a posibles residuos radiactivos, plagas o condiciones atmosféricas tóxicas o incluso posesiones e influencias de extraterrestres. Sus cuerpos, al ser cadáveres, están en descomposición avanzada casi siempre, cosa que no tiene por qué aplicarse a un infectado. Sus miembros pueden estar dañados, claro, pero no tanto como el de un zombie casi nunca. Los infectados suelen tener esa condición “per se” y se les llama así al haber sido contagiados a través de una pandemia de virus por medio de mordiscos, arañazos, fluidos, u otros.

Otra curiosidad, detectable a primera vista, es que los zombies suelen aparecer en grupo, aunque este hecho no es fiable al ciento por ciento. Muchos infectados atacan solos pero también existen grupos numerosos en ciertas situaciones. Lo que sí es raro es ver a zombies en plan solitario, salvo en secuencias concretas donde alguno haya perdido el rumbo de sus compañeros “de ataque”.

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En realidad muchas películas demuestran claramente algunos detalles diferenciadores comentados: No es igual adentrarse en 28 semanas después o REC (donde los personajes son infectados y aunque peligrosos pueden ser destruidos) que adentrarnos en El amanecer de los muertos, Zombies Party, Guerra Mundial Z o La noche de los muertos vivientes (en estos casos se trata de zombies puros y duros a los que hay que atacar al cerebro anteriormente mencionado). Por cierto, en el caso de la famosísima serie The Walking Dead, creada por Robert Kirkman y trasladada a la pequeña pantalla no hay ninguna duda: sí, se trata de zombies. Aunque sean inteligentes y hábiles en ciertas ocasiones.

Para terminar, hay que aclarar también que un zombie, cuando logra morder a un humano y le infecta, lo convierte a su vez en zombie automáticamente. El infectado normal que ataca a alguien también le infecta, pero de otro modo. La diferencia clave reside en que el infectado sigue siéndolo hasta que muere, momento en que pasa a ser cadáver y ahí ya tiene posibilidades futuras de ser zombie.

Tras tanto dato y explicación, el resumen evidente es que lo mejor en todos los casos parece ser evitar ser atacado tanto por zombies como por infectados. ¿O no están de acuerdo?

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Alberto Quintanilla

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