Parques y Eventos

Los zombies de WRG llegaron e invadieron Andalucía

Los zombies son unos seres que no dejan de levantar pasiones entre muchas personas. Muestra de ello son las experiencias survival zombie que comienzan a realizarse por nuestro país. World Real Games (WRG) es una empresa que se encarga de llevar este tipo de eventos por todo el territorio nacional y el pasado 18 de julio, Zombeach estuvo presente en la primera invasión que realizaron los zombies de WRG en Andalucía. Concretamente fue en el municipio granadino de Ítrabo, donde sus calles llenas de cuestas fueron testigo de un verdadero apocalipsis zombie en el que la organización había conseguido vender todas las entradas.

Una experiencia inmersiva

La mecánica del survival zombie era sencilla. Se podía formar parte de los supervivientes o de los zombies, previo pago de la entrada cuyo coste variaba en función del rol elegido. Como superviviente, identificados con un pañuelo verde, el objetivo consistía en sobrevivir una noche completa desde las 23.00 horas hasta las 7.00 del día siguiente. En estas 8 horas se debía escapar de los zombies que intentan acabar con la vida de los supervivientes, que a su vez debían realizar “misiones” en el terreno de juego, las cuales eran encomendadas por los actores de la organización, portadores de un pañuelo amarillo. Tras realizar cada una de estas misiones se recibía un sello en la cartilla de racionamiento que era entregada a los supervivientes al principio. Para ganar, habría que conseguir superar 14 misiones a lo largo de la noche. A priori, puede sonar sencillo, pero sobrevivir no sería tarea fácil. Para ello se podía colaborar con otros jugadores o no hacerlo para así eliminar a posibles competidores del camino. Como jugador zombie, identificados con pañuelo rojo, se formaba parte de una de las hordas que eran dirigidas por zetas. Los jugadores zombies, no podían correr, mientras que los zetas, que eran zombies actores, si podían hacerlo y de hecho lo hacían velozmente. Las bajas de supervivientes suponían altas para las hordas zombies. Para que el disfrute y la experiencia fuera gratificante, los jugadores debían poner de su parte, creerse lo que estaba ocurriendo e interactuar en base a ello.

Con esta premisa comenzaba el juego.

Nuestra experiencia

Desde la propia organización nos habían invitado a vivir la experiencia como jugadores y así lo hicimos. A partir de aquí contaré como fue nuestra experiencia en este evento, concretamente la del autor de este artículo.

En un primer momento nos reunieron a mí y al resto de supervivientes a las 22,45 en la zona polideportiva de Ítrabo que se encontraba en una de las partes más altas del pueblo. Allí, los supervivientes fuimos supervisados y organizados por militares que pretendían adiestrarnos para luchar contra la amenaza que se venía encima. Fue entonces cuando tras recibir nuestras primeras indicaciones, apareció un terrorífico hombre tatuado, sin camiseta, calvo y con una frondosa barba que comenzó a explicar que él y WRG habían decidido infectar el municipio granadino para comenzar así su invasión zombie. Acto seguido, los militares que se encontraban allí rodeaban al hombre y procedían a disparar sus armas contra él, sin éxito, ya que las balas parecían no hacerle efecto. Dos soldados intentaron enfrentarse a él cuerpo a cuerpo, pero el hombre tatuado los aniquiló sin problemas, con extracción del corazón de uno de ellos incluido. Todos los supervivientes, testigos de aquella escena, escucharían entonces sus palabras de advertencia: “tenéis 5 minutos para escapar de aquí”. Ahí comenzaba el survival zombie.

title1

Los jugadores eran colocados por filas por la resistencia

Los supervivientes nos apresuramos en salir de aquella zona y tomar uno de los primeros caminos que nos encontrábamos: bajar al centro del pueblo o tomar un camino por el monte. Por suerte o por desgracia, decidí tomar el camino que continuaba por los montes que rodeaban Ítrabo y junto a mí, otros supervivientes con los que compartimos aventura en los primeros instantes. Tras casi una hora explorando los caminos exteriores sin encontrar zombies ni personajes que nos ayudasen a completar nuestra cartilla de racionamiento, decidimos dirigirnos hacia el interior del pueblo. Acercarnos a las calles significó comenzar a sentir el verdadero temor de encontrarnos con algún zombie.

La mayoría de supervivientes con lo que nos encontrábamos aún no contaban con ningún sello y no sabíamos donde conseguir los mismos. La colaboración con otros supervivientes nos sirvió para desplazarnos por distintas calles sin exponernos peligrosamente. Incluso ofrecimos agua a cambio de información a otro superviviente que sabía donde había que realizar algunas misiones. La interacción entre supervivientes se mostraba real, colaborativa y competitiva. Mientras que unos se ofrecían a ayudar e ir en grupo, otros simplemente preferían seguir sus propios caminos o no facilitar ningún tipo de información. Hay muchas formas de sobrevivir a los zombies. Puedes hacer que no te coman, o que coman a otro en tú lugar.

DSC_2431

Una horda zombie acechando en las calles

Corrían las 00,30 de la noche cuando nos encontrábamos en una calle con un supermercado y un par de bares en la que no había ninguna calle perpendicular a la misma. Nos dirigíamos al punto donde esperábamos conseguir nuestro primer sello en nuestra cartilla de racionamiento, cuando visualizamos a nuestro primer zeta, un verdadero zombie corredor. Los dos compañeros que me acompañaron en la aventura sortearon sin problema al terrorífico ser, pero para mí fue diferente. El temor a recibir el contacto del zombie me hizo dudar, pero finalmente conseguí escapar de él. La alegría duraría poco cuando una horda de zombies se dirigía hacia nosotros. Sabíamos que cada horda contaba con un zeta al menos entre sus filas. La indecisión nos abrazó y en lugar de escapar hacia adelante volvimos hacia atrás en el camino, volviendo a pasar por el primer zeta que habíamos visto. Mala decisión. En la calle, que no contaba con calles perpendiculares a ella, nos encontramos con otra horda que venía por la dirección contraria. Dos hordas de zombies comenzaban a cercarnos a mi y a mis dos compañeros. Uno de ellos logró escapar, mientras que otro permaneció a mi lado, mientras corríamos de un lado a otro, ante la mirada de los lugareños de Ítrabo que observaban desde los bares el evento y ante la inminente llegada de dos hordas de zombies sedientos de carne humana. Intentamos agotar toda vía de escape y maniobramos en pos de ello. Me hubiera gustado poder contar otra historia, pero quedé rodeado de tal forma que los zombies me atacaron y acabaron con mi vida como superviviente. Por suerte, mi compañero se sirvió de mi situación y pudo escapar, mientras yo era devorado y despojado del preciado pañuelo verde de la supervivencia. Un momento épico grabado en la retina, que no tiene nada que envidiar a algunas escenas del cine y la televisión.

Tras ser devorado volví a la zona de check-in, donde podías “ser vacunado” previo pago de 5 euros y volver a portar un pañuelo verde o recibir el pañuelo rojo y engrosar las filas zombies. No dudé ni un instante y decidí que mi aventura como superviviente no podía terminar a la hora y media de comenzar. Me adjudiqué un pañuelo verde tras pagar por mi vacunación y me dirigí en busca de mis compañeros que  se encontraban en paradero desconocido. Tras reagruparme, decidí que era hora de conseguir algunos sellos y así comenzamos a visitar a los distintos personajes que la historia nos planteaba. Cada uno de ellos con su propio carisma y forma de interactuar te encomendaba un tipo de encargo que podía ser más o menos peligroso. Así, en Ítrabo pudimos conocer a algunos destacables personajes como el Cabo Romero, Blas o Nicolai Paganini, entre otros. Interactuar con ellos no era tarea sencilla. Había que hacerlo de la manera correcta o podías no conseguir tus objetivos. Algunas de las tareas encargadas por los personajes provocaron mucho terror en los supervivientes, como cierta tarea que consistía en introducirse en un edificio a oscuras y sin hacer ruido, para evitar alertar la presencia de cierto ser en su interior y poder obtener un amuleto. Completar la cartilla de racionamiento no sería tarea fácil, ya que a cada paso realizado, los supervivientes estaban más cerca de convertirse en soldados de élite para derrocar a WRG y eso, no es algo que estuviera al alcance de todos.

DSC_2429

Uno de los zetas buscando nuevas presas

Hay que destacar también que en ciertos momentos, los supervivientes se agolpaban en grandes grupos frente a las zonas en las que había que interactuar con los personajes, lo que formaba grandes aglomeraciones que dificultaba la realización de las tareas ya que sólo se podía acceder en pequeños grupos mientras el resto de gente esperaba, lo cual no era tarea fácil por la constante presencia zombie. Pese a ello, la organización se esforzó en solucionar estos problemas.

A lo largo de la noche recorrí junto a mis compañeros el municipio de un lado hacia a otro, en busca de información y misiones para realizar, mientras escapábamos de hordas, zetas e incluso el propio hombre tatuado sin camiseta que aparecía al principio. Los gritos en las calles eran buenos indicadores del peligro  y acercarse al lugar de donde provenían no era buena señal. Por suerte, en ocasiones, los militares de determinadas zonas disparaban contra las hordas zombies y esto nos otorgaba un respiro. Pese a nuestros esfuerzos por conseguir completar la cartilla de racionamiento, solo conseguimos 9 sellos. Los zombies y la dificultad de encontrar a los personajes nos imposibilitó lograr más. Pese a ello, llegamos vivos como supervivientes a la plaza del pueblo a las 7 de la mañana, tras 8 horas sin parar de correr por las interminables cuestas. En el acto final, los supervivientes fuimos rodeados por hordas de zombies. Los soldados nos daban indicaciones claras: había que proteger Ítrabo por encima de todo. Pese a todo, los zombies nos rodeaban y se abalanzaban sobre nosotros. La experiencia se había terminado.

Tras finalizar la supervivencia pudimos hablar con algunos de los actores, los cuales se mostraban realmente amables e interesados en saber si habíamos disfrutado de la experiencia. No nos cortamos en decirles que nos habían hecho correr y sufrir mucho. Los jugadores se mostraban muy satisfechos y nosotros mismos pudimos comprobar en nuestra piel que se trata de una experiencia dura, pero realmente gratificante. La próxima vez, esperamos completar con éxito nuestra labor. Se trata sin duda de una experiencia muy recomendable tanto para fans de los zombies como para aquellos que no lo sean.

Puedes consultar más información sobre Survival Zombie de WRG en su web.

 

Previous post

Psycho-Head en "31" lo nuevo de Rob Zombie

Next post

Fear The Walking Dead nuevas imágenes de los zombies que aparecerán

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Colaborador en Gaming Busters. Me apasiona todo lo relacionado con la cultura, me encanta viajar, los animales y tengo una gata.